El próximo gran cambio de WhatsApp quizá no llegue con un nuevo botón, con los nuevos perfiles de WhatasApp 2026, un paquete de emojis o una función para los grupos. Podría nacer en un tribunal de Estados Unidos.
La aplicación de mensajería más utilizada por millones de familias aparece directamente en uno de los procesos judiciales más importantes contra Meta. Un jurado ya ordenó a la compañía pagar 375 millones de dólares, mientras un juez estudia si debe imponer cambios mucho más profundos en Facebook, Instagram y WhatsApp para proteger a niños y adolescentes.
Sin embargo, hay un detalle que se pierde en muchos titulares. WhatsApp no funciona igual que Instagram o TikTok. No tiene como centro un feed infinito que recomienda vídeos para mantener al usuario mirando la pantalla. Sus riesgos son otros: contactos desconocidos, grupos difíciles de controlar, conversaciones que comienzan en una red social y continúan en privado, y una pregunta muy incómoda para cualquier regulador: ¿cómo se protege a un menor sin romper la privacidad de todos?
Ese es el verdadero conflicto que puede transformar WhatsApp.
WhatsApp no es un simple espectador en los juicios contra Meta
En marzo de 2026, un jurado de Nuevo México concluyó que Meta había violado la ley estatal de protección al consumidor. El caso acusaba a la empresa de engañar al público sobre la seguridad de Facebook, Instagram y WhatsApp para los usuarios jóvenes, además de no hacer lo suficiente para impedir situaciones de explotación infantil.
La sanción fue de 375 millones de dólares. Meta rechazó el veredicto, defendió el trabajo realizado para combatir a usuarios peligrosos y anunció que presentaría una apelación. Por tanto, la decisión todavía puede ser revisada por tribunales superiores.
Para WhatsApp, lo importante es que esta condena sí la incluye. No se trata solamente de una consecuencia indirecta por pertenecer a Meta.
Esto la diferencia de otros procesos recientes. El fallo de seis millones de dólares contra Meta y Google por los posibles daños del uso compulsivo se concentró en Instagram y YouTube. WhatsApp no fue juzgada en ese caso. Su presencia en el proceso de Nuevo México responde a otro tipo de preocupación, relacionada principalmente con la comunicación entre adultos y menores y con el traslado de contactos peligrosos desde una plataforma a otra.
¿Por qué WhatsApp aparece en un caso sobre seguridad infantil?
La investigación de Nuevo México sostuvo que algunos contactos comenzaban en Facebook o Instagram y después pasaban a WhatsApp. Un adulto podía encontrar un perfil, una publicación o un grupo en una red social y pedirle al menor que continuara la conversación mediante un número de teléfono.
Al entrar en WhatsApp, el intercambio dejaba el espacio público o semipúblico y se convertía en una conversación privada. Según la demanda, Meta no aplicaba medidas suficientemente coordinadas para reconocer estas señales de riesgo entre sus diferentes servicios.
Este punto es clave. En muchas ocasiones, el peligro no nace dentro de una sola aplicación. Puede comenzar con una recomendación en Instagram, continuar con una solicitud en Facebook y terminar en un chat o una videollamada de WhatsApp.
La acusación no significa que cada conversación privada sea peligrosa ni que el cifrado convierta a WhatsApp en responsable de los delitos cometidos por sus usuarios. El debate consiste en determinar si Meta conocía patrones claros de riesgo y si diseñó suficientes barreras para impedir que adultos desconocidos llegaran hasta cuentas de menores.
El cifrado de WhatsApp está en el centro de un difícil debate
Los mensajes y llamadas personales de WhatsApp están protegidos con cifrado de extremo a extremo. En palabras sencillas, solo las personas que participan en la conversación pueden leer o escuchar su contenido. Ni siquiera WhatsApp puede abrir normalmente esos mensajes.
Esta protección es fundamental para la privacidad. Evita que terceros espíen conversaciones familiares, información laboral, datos médicos, fotografías y otros contenidos personales. Debilitarla podría crear nuevos peligros para niños y adultos.
Pero el mismo sistema limita la capacidad de una plataforma para detectar automáticamente lo que sucede dentro de un chat privado. La demanda de Nuevo México cuestionó si las herramientas de denuncia y las medidas de seguridad eran suficientes cuando una conversación peligrosa se trasladaba a WhatsApp.
La compañía afirma que permite bloquear y denunciar cuentas, utiliza sistemas para combatir el abuso y comunica a las autoridades especializadas los casos aparentes de explotación infantil que llegan a su conocimiento. El problema es encontrar un sistema capaz de actuar con rapidez sin convertir todas las conversaciones privadas en mensajes vigilados.
Por ahora, ningún tribunal ha ordenado eliminar el cifrado general de WhatsApp. Tampoco sería correcto afirmar que la aplicación dejará de ser privada como consecuencia automática del veredicto. Lo que sí existe es una presión creciente para crear protecciones más fuertes alrededor de los chats, especialmente cuando una de las cuentas pertenece a un menor.
Nuevo México no quiere únicamente una multa
La condena de 375 millones de dólares fue solo la primera fase del proceso. En mayo de 2026, Nuevo México pidió a un juez que declarara que las plataformas de Meta habían creado un problema que afectaba a la seguridad y la salud pública.
El estado reclamó otros 3.700 millones de dólares y cambios importantes en Facebook, Instagram y WhatsApp. Entre las medidas generales discutidas se encuentran sistemas de edad más eficaces, mayores protecciones para las cuentas infantiles y límites a ciertas funciones capaces de aumentar los riesgos para los menores.
No todas las propuestas encajan de la misma manera en las tres aplicaciones. Detener la reproducción automática o el desplazamiento infinito puede tener sentido en Instagram, pero no responde al principal problema de WhatsApp. En esta aplicación, los cambios más relevantes estarían relacionados con quién puede iniciar una conversación, cómo se aceptan invitaciones a grupos, qué ocurre ante una denuncia y cómo se identifica una cuenta administrada por un adulto.
Meta considera que varias exigencias son excesivas o técnicamente difíciles de cumplir. Incluso advirtió que una orden demasiado amplia podría hacer inviable mantener sus servicios en Nuevo México. El juez también expresó dudas sobre la posibilidad de que un tribunal termine actuando como si fuera un legislador.
Al cierre de este artículo, no existe una orden definitiva que obligue a rediseñar WhatsApp ni una decisión de retirar la aplicación del estado. El juez todavía debe resolver esta fase, y Meta mantiene abierta la vía de la apelación.
WhatsApp ya creó cuentas administradas por padres
En medio del aumento de la presión mundial por la seguridad de los menores, WhatsApp anunció en marzo de 2026 las cuentas administradas por padres o tutores. La novedad permite crear una experiencia especial para niños menores de 13 años, o menores de la edad mínima establecida en su región.
Estas cuentas se limitan a mensajes y llamadas. Para configurarlas, el adulto debe vincular su dispositivo con el teléfono del menor. Después puede decidir quién tiene permiso para contactar con la cuenta, revisar solicitudes de mensajes de desconocidos, controlar a qué grupos puede unirse el niño y administrar las opciones de privacidad.
Los controles quedan protegidos mediante un PIN que maneja el padre o tutor. A pesar de la supervisión, las conversaciones personales continúan cifradas de extremo a extremo. Es decir, el adulto recibe herramientas para controlar contactos y ajustes, pero no obtiene automáticamente una copia de todos los mensajes privados.
WhatsApp anunció esta función antes del veredicto de Nuevo México y aseguró que fue desarrollada a partir de comentarios de familias y especialistas. No puede afirmarse que sea una consecuencia directa de la sentencia. Aun así, su llegada muestra hacia dónde puede avanzar la aplicación: cuentas diferentes según la edad, protecciones activadas desde el comienzo y mayor participación de los responsables adultos.
¿Qué cambios podrían llegar a WhatsApp?
Una comprobación de edad más seria
Las autoridades podrían exigir que WhatsApp haga más para saber si una cuenta pertenece a un adulto, un adolescente o un niño. El reto será comprobar la edad sin obligar a todos los usuarios a entregar documentos personales ni almacenar más información de la necesaria.
Las cuentas administradas por padres ofrecen una primera respuesta para los menores de 13 años. La gran pregunta es qué ocurrirá con quienes falseen su edad o utilicen una cuenta normal sin supervisión.
Más barreras para los contactos desconocidos
WhatsApp podría reforzar la separación entre los chats habituales y las solicitudes enviadas por números que no están guardados. Las cuentas juveniles podrían recibir advertencias más visibles, imágenes ocultas de manera automática o la obligación de obtener aprobación antes de comenzar ciertas conversaciones.
También podría aumentar la información que aparece antes de responder, como el país del número, los grupos compartidos o señales de actividad sospechosa.
Grupos con mayores controles
Un grupo puede reunir a familiares, compañeros de clase y amigos, pero también incorporar a personas que el menor no conoce. Las futuras protecciones podrían dar a los padres más capacidad para aprobar invitaciones, conocer quién administra un grupo y recibir avisos cuando cambia mucho su tamaño o entran nuevos participantes.
Denuncias más sencillas y rápidas
Bloquear un número evita que siga escribiendo, pero no siempre resuelve el problema. Una posible transformación sería facilitar la conservación voluntaria de pruebas, explicar con claridad qué información recibe WhatsApp al presentar una denuncia y ofrecer rutas especiales para situaciones que involucren a menores.
La dificultad estará en mejorar la respuesta sin crear una puerta que permita leer conversaciones ajenas.
Mejor coordinación entre las aplicaciones de Meta
Uno de los puntos más delicados del caso es el salto desde Facebook o Instagram hacia WhatsApp. Si una cuenta muestra señales graves de peligro en una plataforma, las autoridades quieren evitar que el mismo usuario pueda continuar la conducta en otra sin encontrar obstáculos.
Aplicar controles compartidos puede ayudar a detener abusos, pero también abre preguntas sobre la cantidad de información que Meta debería cruzar entre sus servicios. Cualquier solución deberá explicar qué datos se utilizan, durante cuánto tiempo se conservan y cómo puede reclamar una persona bloqueada por error.
¿WhatsApp podría desaparecer de Nuevo México?
La posibilidad apareció porque Meta advirtió que algunas medidas solicitadas serían tan amplias que podrían impedirle operar en ese estado. Sin embargo, no existe un anuncio de cierre ni una orden que obligue a la empresa a marcharse.
La advertencia forma parte de la batalla legal. Meta intenta demostrar que ciertas exigencias serían imposibles de aplicar, mientras Nuevo México sostiene que la compañía utiliza el riesgo de retirada para evitar cambios necesarios.
Además, mantener una versión completamente diferente de WhatsApp para cada estado sería complicado. Si finalmente se imponen nuevas reglas y otros territorios adoptan medidas similares, Meta podría optar por extender algunas protecciones a más países. Esa es una posibilidad razonable, no un resultado confirmado.
El futuro de WhatsApp se decide entre privacidad y seguridad
El mayor peligro para Meta no es pagar 375 millones de dólares. Para una compañía de su tamaño, la amenaza más profunda sería que los tribunales comenzaran a decidir cómo deben funcionar sus aplicaciones y qué responsabilidades tiene cuando un riesgo pasa de una plataforma a otra.
WhatsApp ocupa una posición especial. No vive principalmente de un algoritmo que ofrece vídeos sin descanso, pero conecta a personas de forma inmediata y privada. Esa cualidad la convierte en una herramienta útil para las familias y, al mismo tiempo, en un lugar donde una conversación peligrosa puede resultar difícil de detectar.
Los próximos cambios deberán evitar dos errores: dejar a los menores sin protección y tratar a todos los usuarios como sospechosos. Las cuentas administradas por padres, los filtros para desconocidos y los controles de grupos muestran que es posible crear barreras sin leer cada mensaje.
Ese era el detalle oculto detrás del veredicto. Los tribunales no están discutiendo solamente una multa contra Meta. Están decidiendo hasta dónde debe llegar la responsabilidad de WhatsApp cuando una conversación privada comienza con un riesgo que la empresa quizá podía reconocer antes.

















